Recuperación
Prótesis de rodilla: las fases de la recuperación

La prótesis de rodilla es una de las cirugías con mejores resultados de la traumatología. Aun así, el resultado final depende mucho de lo que pase en los meses siguientes. Esta es una guía general de las etapas. Los plazos concretos los marcan tu cirujano y tu evolución.
Antes de operarte
Si tienes margen, llegar fuerte ayuda. Trabajar antes la fuerza del cuádriceps, la movilidad y aprender a usar las muletas hace más llevadero el postoperatorio.
Primeras dos semanas: controlar y estirar
Los objetivos son pocos y claros:
- Controlar el dolor y la inflamación: frío, elevación y la medicación pautada.
- Conseguir que la rodilla se estire del todo. Es lo más importante de esta fase y lo que más cuesta recuperar si se deja.
- Empezar a doblarla de forma progresiva.
- Despertar el cuádriceps y caminar con ayuda, distancias cortas y frecuentes.
Es normal que la rodilla esté caliente e hinchada, que moleste por la noche y que haya días mejores y peores.
De la semana 2 a la 6: moverse con normalidad
Se gana flexión, se va retirando la ayuda para caminar cuando el patrón es bueno, sin cojera, y se empieza con fuerza suave y equilibrio. Subir y bajar escaleras vuelve a ser posible, primero de una en una.
Aquí aparece un error frecuente: dejar las muletas demasiado pronto. Caminar cojeando sin ayuda enseña al cuerpo a cojear.
De la semana 6 a la 12: fuerza
Es la fase que más se descuida y la que más marca la diferencia. La pierna operada suele quedarse débil durante meses si no se trabaja de forma específica: cuádriceps, glúteos, gemelos, y gestos como levantarse de una silla o bajar un escalón cargando por igual en las dos piernas.
Medir ayuda mucho. Cuando se registra cuánto peso pones en cada pierna al sentarte o al hacer una sentadilla, es habitual descubrir que sigues protegiendo la operada sin darte cuenta.
Del tercer mes al año: volver a lo tuyo
Caminar largas distancias, bicicleta, natación, senderismo, golf. La rodilla sigue mejorando hasta pasado el año. Los deportes de impacto conviene hablarlos con el cirujano.
Señales para consultar sin esperar
- Dolor, calor e hinchazón en la pantorrilla.
- Fiebre, o herida roja, caliente o que supura.
- Dolor que aumenta en lugar de ir cediendo.
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho: eso es una urgencia.
Cómo saber que vas bien
- La rodilla se estira del todo.
- La flexión permite sentarte y subir escaleras con comodidad.
- Caminas sin cojera.
- Cargas parecido en las dos piernas.
- Cada mes haces algo que el mes anterior no podías.
Qué aporta trabajar con datos
Una recuperación medida cambia la conversación. En lugar de «voy mejor, creo», sabes cuánta fuerza te falta respecto a la otra pierna, cómo repartes la carga y cuándo has alcanzado el criterio para pasar de fase. En Movium Lab lo hacemos con plataformas de fuerza, cámara 3D y una cinta que analiza cada paso, dentro de programas de recuperación de seis u ocho semanas.
Una buena cirugía te da una rodilla nueva. La rehabilitación te enseña a usarla.
Este artículo es información general y no sustituye a la valoración individual de un profesional sanitario. Si tienes dudas sobre tu caso, consúltanos o consulta a tu médico.


